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La pareja como escuela

publicado a la‎(s)‎ 23 ago. 2013 12:09 por Camilo Villa   [ actualizado el 23 ago. 2013 12:09 ]
El modelo de pareja fundamentado en el paradigma de las mariposas en el vientre y la media naranja está bastante obsoleto. Por un lado, no se trata de dos medias naranjas sino de dos naranjas completas. Dos Seres centrados en su esencia, con su visión para el camino, que se honran a sí mismos. Por el otro, las mariposas son un regalo hermoso de la naturaleza y son buenas compañeras en un momento, pero se han asociado en nuestra cultura con un estado de enamoramiento que oscila entre el revuelto de emociones y el de hormonas.

Amar es un verbo sin tiempo, o si se quiere, que se conjuga en un eterno presente. Cambian sus formas de manifestarse, es cíclico, se mueve, ofrece distintas perspectivas. Una vida en pareja es una apuesta a transitar por esta senda. Implica un compromiso del alma, desde la esencia misma. Es decir, no desde la importancia personal, de lo que creemos que somos, desde el ego sino desde el Yo Soy.

Llegar a tomar conciencia de esto implica haber trabajado mucho en responder y comprender la propia naturaleza y, muy especialmente, comprender que la vida no es más que una escuela y que por ello cada acto, cada evento es una oportunidad de aprendizaje.

Pero llegar a este punto no es la meta de llegada, diría que más bien es la línea de partida. Todo lo que antecede no es más que la preparación, el entrenamiento para poder entrar a la nueva jornada con claridad, con propósito y en amor. Así, la vida en pareja se convierte en el posgrado más virtuoso en el arte del Amor.

Cuando cada uno tiene claro esto, los distintos eventos, retos, dificultades, explosiones de carácter y demás son entonces vistas como el proceso de aprendizaje del otro y una oportunidad de aprendizaje para uno mismo. 

Dicho en pocas palabras, es poder trascender las discusiones de pareja, llevarlas del:
  • "es que TU(así con acento grave) bla bla bla...!!" al
  • "gracias por lo que me enseñas, perdona si te lastimé u ofendí, te amo"
Después del verbo amar, el verbo aprender pasa entonces a convertirse en uno de los favoritos para la vida.