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Dignidad

publicado a la‎(s)‎ 13 jul. 2013 8:43 por Camilo Villa   [ actualizado el 13 jul. 2013 8:50 ]
Buena parte de los problemas de nuestras sociedades se reducen a algo básico llamado dignidad. Porque la hemos perdido. Tanto porque no nos la reconocemos a nosotros mismos como a los otros.
A nosotros mismos porque le hemos entregado a otras personas y a instituciones y formas culturales el decidir si lo que yo soy y lo que yo hago merece ser tratado con dignidad. La definición dada por la Real Academia de la Lengua, se dice que ser digno es "correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo". Pero no precisa quien decide al respecto. Nuestra cultura ha dejado eso en manos de todo un andamiaje de clases sociales, roles, status y demás.
Y no lo reconocemos a otros porque las formas culturales que nos han enseñado han sembrado en los corazones unas sofisticadas formas de discriminación. Así, el que no tiene considera que el que si tiene, digamos un banquero, está arriba en una escala y es un burgués o un capitalista o un explotador. Y quien si tiene, considera que el que está abajo, digamos un barrendero, está abajo, es un pobre, querrá robar apenas pueda y está allí seguramente porque no trabaja lo suficiente.
Pienso que no es lo uno ni lo otro. Creo que es necesario recuperar la dignidad de todos los oficios, sin distingo social alguno. Es tan digno administrar los recursos del banco como embellecer los espacios públicos. No se es más o menos por ser uno mismo.
No estoy hablando acá de repartir riquezas o de hacer revoluciones para que unos u otros gobiernen. No, esos caminos ya nos han probado que solo posponen el problema pero no lo resuelven. Y no lo hacen porque dejan de lado lo más profundo, lo esencial: el SER.
Cada hombre, cada mujer es un ser único. Posee dones, conocimientos, cualidades que le hacen único, única. Si cada cual cultiva su belleza, si cada cual contacta ese ser profundo y a partir de allí construye su camino y se pone al servicio del colectivo entonces no hay mejores o peores oficios. Simplemente hay oficios. Debemos honrar esa diversidad y acompañar a cada uno para que pueda aportar el máximo de belleza a través de quien es.
Porque no se es "pobre". Se puede estar en una condición de pobreza, lo cual tiene más que ver con el tener que con el ser o el hacer. Las formas más duras de pobreza no son las materiales sino las del corazón y las del espíritu. Hay quienes viven rodeados de opulencia y sin embargo son pobres en amor, en ternura, en amigos.
Solo si dejamos de filtrar la realidad que somos a través de la triste lupa de las clases sociales podremos ver la belleza y el dolor que hay en los corazones y los hogares de unos y otros.
Si hay que hacer una revolución es por la dignidad. A mi que no me vengan con cuentos de indignados, eso es más rabia y más furia, odio y dolor para la hoguera. Yo le apuesto a los dignificados, para que nos podamos mirar todos a los ojos y honrar el oficio, el arte, la belleza que cada cual siembra.

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