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Los textos escritos de Junio 2013 en adelante están acá.

De los textos anteriores, poco a poco seleccionaré algunos para colocarlos en este sitio. Por supuesto, sus sugerencias son bienvenidas.

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Soy paz, me desmarco de la guerra

publicado a la‎(s)‎ 31 ago. 2013 13:22 por Camilo Villa   [ actualizado el 31 ago. 2013 13:23 ]

Las semillas son tan sagradas como la vida misma. Lo que está en juego no es un tema comercial con otro país, sino la soberanía básica sobre lo que nuestra propia tierra, esa que cuidaron nuestros antepasados para nosotros, nos ha regalado. El cacao, el maíz, las curubas, las papas, las decenas de frutas, etc. son apenas un ejemplo de la exuberancia de nuestra tierra. 
Cómo nos van a decir ahora que porque a una firma (de no importa donde, incluso de acá mismo) se le ocurrió la idea de patentar esta o aquella semilla entonces solo sus semillas son las legales, las autorizadas? Si alguien toma una semilla y le modifica algo, pues vaya y pase, podrá reclamar algunos derechos por esas mejoras. Pero la esencia misma de la planta es de todos, es de la tierra.
Desde que la humanidad emprendió el camino de la agricultura, hace ya miles de años, comprendió que de cada cosecha era necesario guardar los mejores frutos para usarlos como simiente de la siguiente. Por siglos se ha realizado una selección y un mejoramiento de semillas por el simple método de seleccionar los más fuertes, los más resistentes, los más grandes o los más sabrosos y jugosos.
Las protestas campesinas como reacción a la norma que les convierte en delincuentes por hacer este uso de las semillas es más que justo. Lo que está en juego es nuestra sobrevivencia misma, la seguridad de alimento para nosotros y nuestros descendientes. Permitir que se instaure esta política es entregarle a corporaciones de cualquier nacionalidad que decidan qué semillas nos venden, a cómo, cuándo... Es empeñar la vida.
Pero a estas justas demandas se le suman otros actores con sus propias agendas. En particular las agendas de los hombres de la guerra que piensan que con fusiles, bolillos, gases y demás pueden imponer sus razones. Y en ese río revuelto todos salen a pescar. El resultado son las acciones de destrucción, los encuentros entre agentes de seguridad y ciudadanos de a pie y demás escenas de dolor y miseria que hemos presenciado.
Como en todo en la vida, es importante centrar nuestra atención en la esencia. En este caso las semillas. Y las semillas son vida, son energía, son historia, son futuro. Protegerlas debe ser entonces un acto de vida, de creación. Así es que reitero mi apoyo a esta causa y reitero con doble acento mi rechazo a toda forma de violencia. En particular, apoyo a los campesinos y me desmarco de los hombres de la guerra que extienden sus largos tentáculos desde distintos lugares para usar esta coyuntura a su favor.
Esta es una danza por la vida, no una batalla por el poder. Y la vida se danza desde el arte, el silencio, la poesía, la familia. Soy paz. 

Perspectivas

publicado a la‎(s)‎ 28 ago. 2013 16:27 por Camilo Villa   [ actualizado el 28 ago. 2013 18:01 ]

- Yo lo que creo es que tienen que buscarse un buen oculista y creer más en ustedes.
- No entiendo a qué te refieres, comentó la mariposa
- Pues a que todos están iluminados, basta con saber mirar, respondió la luciérnaga con un suave parpadeo.

Abraza la semilla

publicado a la‎(s)‎ 26 ago. 2013 12:46 por Camilo Villa   [ actualizado el 26 ago. 2013 12:46 ]

Abraza la semilla


Abraza la semilla, hermano, como si en ello te fuera la vida. Abrázala con todo tu corazón pues en ella se guarda la vida. En ella está la memoria de tus padres y es la herencia para tus hijos.


Abraza la semilla, hermana, como si fuera ya una nueva vida en tu vientre. Es la simiente de los tiempos que vendrán, de los sueños del futuro.


Abraza la semilla caminante, tómala en tu mano y agradece a la tierra por sus bendiciones, al agua por su frescura, al viento por el polen que le hizo llegar a ti, al sol que la arrulló.


Es pasado y es futuro y en este presente lo mejor que puedes hacer es abrazar la vida que allí se guarda en espera del próximo arado, de la nueva primavera.

La pareja como escuela

publicado a la‎(s)‎ 23 ago. 2013 12:09 por Camilo Villa   [ actualizado el 23 ago. 2013 12:09 ]

El modelo de pareja fundamentado en el paradigma de las mariposas en el vientre y la media naranja está bastante obsoleto. Por un lado, no se trata de dos medias naranjas sino de dos naranjas completas. Dos Seres centrados en su esencia, con su visión para el camino, que se honran a sí mismos. Por el otro, las mariposas son un regalo hermoso de la naturaleza y son buenas compañeras en un momento, pero se han asociado en nuestra cultura con un estado de enamoramiento que oscila entre el revuelto de emociones y el de hormonas.

Amar es un verbo sin tiempo, o si se quiere, que se conjuga en un eterno presente. Cambian sus formas de manifestarse, es cíclico, se mueve, ofrece distintas perspectivas. Una vida en pareja es una apuesta a transitar por esta senda. Implica un compromiso del alma, desde la esencia misma. Es decir, no desde la importancia personal, de lo que creemos que somos, desde el ego sino desde el Yo Soy.

Llegar a tomar conciencia de esto implica haber trabajado mucho en responder y comprender la propia naturaleza y, muy especialmente, comprender que la vida no es más que una escuela y que por ello cada acto, cada evento es una oportunidad de aprendizaje.

Pero llegar a este punto no es la meta de llegada, diría que más bien es la línea de partida. Todo lo que antecede no es más que la preparación, el entrenamiento para poder entrar a la nueva jornada con claridad, con propósito y en amor. Así, la vida en pareja se convierte en el posgrado más virtuoso en el arte del Amor.

Cuando cada uno tiene claro esto, los distintos eventos, retos, dificultades, explosiones de carácter y demás son entonces vistas como el proceso de aprendizaje del otro y una oportunidad de aprendizaje para uno mismo. 

Dicho en pocas palabras, es poder trascender las discusiones de pareja, llevarlas del:
  • "es que TU(así con acento grave) bla bla bla...!!" al
  • "gracias por lo que me enseñas, perdona si te lastimé u ofendí, te amo"
Después del verbo amar, el verbo aprender pasa entonces a convertirse en uno de los favoritos para la vida.

Etnografía de la belleza

publicado a la‎(s)‎ 23 ago. 2013 9:14 por Camilo Villa   [ actualizado el 23 ago. 2013 9:15 ]

Hoy inicio una nueva etapa con mis textos. He creado el boletín Etnografía de la Belleza. Lo produciré una vez al mes y lo enviaré a todo aquel interesado en conocer de mis textos y actividades.

Para suscribirse basta con seguir este enlace. Gracias por acompañarme

Dignidad

publicado a la‎(s)‎ 13 jul. 2013 8:43 por Camilo Villa   [ actualizado el 13 jul. 2013 8:50 ]

Buena parte de los problemas de nuestras sociedades se reducen a algo básico llamado dignidad. Porque la hemos perdido. Tanto porque no nos la reconocemos a nosotros mismos como a los otros.
A nosotros mismos porque le hemos entregado a otras personas y a instituciones y formas culturales el decidir si lo que yo soy y lo que yo hago merece ser tratado con dignidad. La definición dada por la Real Academia de la Lengua, se dice que ser digno es "correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo". Pero no precisa quien decide al respecto. Nuestra cultura ha dejado eso en manos de todo un andamiaje de clases sociales, roles, status y demás.
Y no lo reconocemos a otros porque las formas culturales que nos han enseñado han sembrado en los corazones unas sofisticadas formas de discriminación. Así, el que no tiene considera que el que si tiene, digamos un banquero, está arriba en una escala y es un burgués o un capitalista o un explotador. Y quien si tiene, considera que el que está abajo, digamos un barrendero, está abajo, es un pobre, querrá robar apenas pueda y está allí seguramente porque no trabaja lo suficiente.
Pienso que no es lo uno ni lo otro. Creo que es necesario recuperar la dignidad de todos los oficios, sin distingo social alguno. Es tan digno administrar los recursos del banco como embellecer los espacios públicos. No se es más o menos por ser uno mismo.
No estoy hablando acá de repartir riquezas o de hacer revoluciones para que unos u otros gobiernen. No, esos caminos ya nos han probado que solo posponen el problema pero no lo resuelven. Y no lo hacen porque dejan de lado lo más profundo, lo esencial: el SER.
Cada hombre, cada mujer es un ser único. Posee dones, conocimientos, cualidades que le hacen único, única. Si cada cual cultiva su belleza, si cada cual contacta ese ser profundo y a partir de allí construye su camino y se pone al servicio del colectivo entonces no hay mejores o peores oficios. Simplemente hay oficios. Debemos honrar esa diversidad y acompañar a cada uno para que pueda aportar el máximo de belleza a través de quien es.
Porque no se es "pobre". Se puede estar en una condición de pobreza, lo cual tiene más que ver con el tener que con el ser o el hacer. Las formas más duras de pobreza no son las materiales sino las del corazón y las del espíritu. Hay quienes viven rodeados de opulencia y sin embargo son pobres en amor, en ternura, en amigos.
Solo si dejamos de filtrar la realidad que somos a través de la triste lupa de las clases sociales podremos ver la belleza y el dolor que hay en los corazones y los hogares de unos y otros.
Si hay que hacer una revolución es por la dignidad. A mi que no me vengan con cuentos de indignados, eso es más rabia y más furia, odio y dolor para la hoguera. Yo le apuesto a los dignificados, para que nos podamos mirar todos a los ojos y honrar el oficio, el arte, la belleza que cada cual siembra.

Círculos de Paz

publicado a la‎(s)‎ 10 jun. 2013 9:22 por Camilo Villa   [ actualizado el 10 jun. 2013 9:22 ]

Entre mayo y junio de 2013 participé con un grupo de amigos en la realización de un círculo de hombres. A partir de la metodología desarrollada por un grupo de mujeres africanas a lo largo de 25 años, pusimos en práctica esta experiencia pionera en Colombia. Durante un cuarto de siglo los círculos de paz de mujeres han sido en distintos países, algunos de ellos en situaciones de intenso conflicto, como es el caso de Yemén. Sin embargo, nunca la metodología había sido usada con hombres.
Durante 8 sesiones semanales nos reunimos en Bogotá para... (leer más)

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